Un Caribe, mil aguas de coco
He tenido la fortuna de recorrer muchos rincones del Caribe, y cada uno me ha dejado una huella distinta… aunque todos comparten algo esencial: el sol, el mar y la vida que se disfruta sin prisa.
Mi travesía comienza en mi querida Colombia, para luego saltar a Aruba, Curazao y Bonaire, joyas del Caribe donde el mar parece una piscina infinita. Más al este aparecen Trinidad y Tobago y Barbados, con su mezcla vibrante de cultura, música y tradición.
Hacia el norte, el Caribe mexicano, Belice, Honduras y Panamá nos recuerdan que el Caribe también vive y respira desde la parte continental de América. Y cómo no mencionar a Cuba, República Dominicana, San Martín, Saba y Guadalupe, islas con alma propia y ritmo inconfundible.
En todas ellas hay un ritual que se repite: una agua de coco bien fría, el sonido del mar de fondo y esa sensación incomparable de estar exactamente donde uno debe estar.
Porque el Caribe no solo se visita… se siente.
Bonito momento para escuchar esta canción que tiene ritmo de merengue, una canción que los autores lo han hecho inspirados en Dios; gran detalle para todos.
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