viernes, diciembre 15, 2006

INTELIGENCIA EMOCIONAL

....Era una tarde de agosto.... insoportablemente húmeda en la ciudad de Nueva York, el tipo de tarde que hace que la gente esté de mal humor. Yo regresaba al hotel y al subir al autobús que me llevaba a Madison Avenue me sorprendió oir que el conductor - un negro de mediana edad - me saludaba con un cordial “¡Hola! ¿Cómo le va?, saludo que ofrecía a todo el mundo que subía mientras el autobús se deslizaba entre el denso tránsito del centro de la ciudad. Todos los pasajeros estaban sorprendidos como yo, atrapados en el clima taciturno favorecido por el día, pocos respondieron al saludo.
....Pero mientras el autobús avanzaba lentamente calle arriba se produjo una transformación lenta, casi mágica. El conductor ofreció a los pasajeros un ágil monologo, un animado comentario sobre los escenarios que se sucedían ante nosotros: había una liquidación increíble en esa tienda, una exposición maravillosa en ese museo, ¿alguién había oído hablar de la nueva película que acababan de poner en el cine de la otra manzana?. El deleite que sentía ante las variadas posibilidades que brindaba la ciudad resultaba contagioso. Cuando los pasajeros bajaban del autobús, lo hacían despojados de la caparazón de mal humor con la que habían subido; y cuando el conductor gritaba un “¡Hasta pronto, que tenga un buen día!”, cada uno respondía con una sonrisa....

Daniel Goleman - Inteligencia Emocional.

Fotografía: Gracias a Soledad Castro: El Oceano Pacífico en las costas del Tabo - Chile.

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